El equilibrio se rompió a mitad de la tarde. Mientras Leo intentaba cerrar un trato con un consorcio europeo, recibió una videollamada de Valeria.
"Leo, lo siento, sé que estás ocupado, pero Luca ha decidido que quiere probar su nuevo experimento de química en el salón y los trillizos no dejan de despertarse con el ruido", dijo Valeria, que se veía radiante pero claramente al límite de su capacidad operativa. "Y Mishina se ha quedado encerrada en el cuarto de la colada y no deja de maullar".
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