Oliver estaba sentado en el bar del hotel de Kenji Sato, mirando al fondo de un vaso de whisky, cuando Ethan apareció y se sentó a su lado sin decir una palabra. A los pocos minutos, Martina apareció entre las sombras del lujoso lounge, luciendo un vestido de seda que gritaba "oportunismo".
—Oliver, me alegra que hayas dejado ese ambiente tan opresivo —dijo Martina, ignorando por completo a Ethan—. Podemos empezar de nuevo, lejos de las exigencias de los Ferrer.
Ethan dejó su maletín sobre la m