CAPÍTULO 88. A salvo.
Capítulo 88
A salvo.
La tarde se deslizó hacia la noche con una rapidez que molestaba. En el taller del polígono industrial, la luz era amarilla y sucia; el olor a aceite, caucho y metal se pegaba en la piel. Valeria se movía con la seguridad de quien ha decidido que las cosas se harán a su manera. Frente a ella, el hombre de manos callosas —el que prometía “resultados”, no preguntas— desplegó un mapa de ruta sobre una mesa vieja.
—Quiero que parezca natural —dijo Valeria sin rodeos—. Nada forz