CAPÍTULO 42. Proteger también es saber soltar.
Capítulo 42
Proteger también es saber soltar.
En el penthouse, las luces de la sala siguieron encendidas hasta bien entrada la madrugada, pero el único sonido que las acompañaba ya no era el murmullo paralelo de dos voluntades. Era el silencio de una tregua no pactada.
Isabela había dejado de buscar a Gabriel con la mirada cada vez que él regresaba. Permanecía en su despacho, entre expedientes y pantallas, con la cara iluminada por gráficos, estadísticas y recortes amarillentos que hablaban del