CAPÍTULO 295. La jugada desesperada.
Capítulo 295
La jugada desesperada.
La noche golpeó la ciudad con la misma indiferencia de siempre: luces que parpadeaban, taxis, personas que regresaban a casa a descansar. Pero en dos lugares distintos el tiempo se tensó como una cuerda que está a punto de romperse.
En el búnker, Carlos Herrera recorría el despacho con pasos medidos. Las cortinas estaban corridas; había mapas sobre la mesa y pantallas con ventanas que no mostraban rostros amigables.
Iván estaba a su lado, con la tablet en la mano, y Dmitry leía los últimos informes con la misma calma con la que se examina un detalle que puede cambiar el destino de muchos.
—Me quedan pocas opciones —dijo Carlos sin mirarlo—. Y ninguna de ellas es elegante.
Dmitry levantó la vista.
—¿Sacrificar piezas grandes? —sugirió, como si no fuera una idea a la ligera.
Carlos asintió.
—Sacrifico lo que haga falta —respondió—. Ofrezco nombres. Bancos paralelos, políticos que firmaron sin mirar, redes que pensaron que estaban seguras. Les doy la