CAPÍTULO 295. La jugada desesperada.
Capítulo 295
La jugada desesperada.
La noche golpeó la ciudad con la misma indiferencia de siempre: luces que parpadeaban, taxis, personas que regresaban a casa a descansar. Pero en dos lugares distintos el tiempo se tensó como una cuerda que está a punto de romperse.
En el búnker, Carlos Herrera recorría el despacho con pasos medidos. Las cortinas estaban corridas; había mapas sobre la mesa y pantallas con ventanas que no mostraban rostros amigables.
Iván estaba a su lado, con la tablet en la