CAPÍTULO 286. Cuando las cuerdas se tensan.
Capítulo 286
Cuando las cuerdas se tensan.
La mañana rompió con una luz tranquila que no se parecía en nada a la tempestad que atravesaban por dentro. Esa calma externa les resultaba molesta: funcionaba como una capa que ocultaba lo que realmente había detrás, y todos preferían la evidencia del ruido a la incertidumbre de lo silencioso.
En el penthouse, la rutina tenía ahora un ritmo diferente: menos improvisada, más intencional. Gabriel e Isabela trabajaban como si cada pequeño gesto fuera un vértice de un plan mayor: llamadas puntuales, revisiones de archivos, mensajes codificados con la fiscal. Nada se dejaba al azar. Nadie hablaba de heroísmos; hablaban de precisión.
—Durán quiere vernos a las nueve —dijo Valeria, entrando con el sobre marrón que contenía las últimas copias selladas—. Quiere que llevemos el expediente completo. Dice que hay un juez dispuesto a firmar medidas si la cadena está impecable.
—¿Confía en lo que tenemos? —preguntó Isabela sin quitar los ojos de la pantal