CAPÍTULO 285. El punto en que ya no se puede retroceder.
Capítulo 285
El punto donde ya no se puede retroceder.
La mañana llegó sin anuncios. No hubo sobresaltos ni llamadas urgentes. Solo luz entrando por las ventanas y el sonido cotidiano de una ciudad que seguía su curso sin saber nada de ellos.
Isabela estaba de pie frente a la ventana del dormitorio. No observaba un punto específico. Dejaba que la vista se perdiera entre edificios, vehículos y personas que caminaban con prisa. Todo seguía igual afuera. Eso era lo extraño.
Gabriel salió del baño y se quedó mirándola unos segundos antes de hablar.
—No dormiste mucho —dijo.
—Dormí —respondió ella—. Solo que me desperté varias veces. No por miedo. Más bien por… ansiedad.
Gabriel asintió. Se acercó y apoyó la mano en su espalda.
—Esa sensación no se va fácilmente —dijo—. Aparece cuando sabes que algo está por definirse.
Isabela giró el rostro hacia él.
—¿Crees que hoy pase algo?
—No necesariamente hoy —respondió—. Pero ya entramos en una fase distinta. Y el cuerpo lo sabe antes que la cabez