CAPÍTULO 283. Encuentros y promesas.
Capítulo 283
Encuentros y promesas.
La tarde cayó como quien se acomoda en una casa que no pretende nada más que ser hogar por unas horas. Había cajas con pan recién cortado, jarras con agua y otros tipos de bebidas en la mesa. No era una celebración era una comida para recomponer un reencuentro que se había planeado desde hace días.
Cuando la puerta se abrió y la fiscal Durán entró, el grupo se levantó sin prisa. Venía acompañada por Diego y por Saira. Diego caminó primero, despacio, con las manos en los bolsillos y la mirada clara; Saira llegó detrás, la espalda recta, la cara marcada por la tensión de quien ha pasado noches difíciles.
Hubo abrazos, sí, los justos. Teresa fue la primera en acercarse. Se tomó un segundo para mirarla a los ojos, sin preguntas innecesarias. Abrazó a Saira como quien repara algo frágil con las manos. Con mucho cuidado.
—No tenías por qué —murmuró Saira con lágrimas en sus ojos que se negaba a dejarlas salir.
—Lo sé —respondió Teresa—. Pero no me quedab