CAPÍTULO 202. Certezas devastadoras.
Capítulo 202
Certezas devastadoras.
El aire dentro del laboratorio olía a desinfectante y alcohol. Teresa abrió los ojos con dificultad, sintiendo una presión incómoda en el pecho, como si hubiera estado corriendo sin parar. Su respiración era entrecortada y el sudor le resbalaba por la frente. No reconocía el lugar. La habitación estaba fría y una luz blanca colgaba del techo, encendida a medias.
Intentó moverse, pero un sonido áspero la hizo detenerse. Bajó la mirada, y lo que vio le heló la