Ilayen repasa con la mirada el cuerpo de ella de arriba abajo hasta que sus ojos se clavan en el sexo de ella aun temblando por el orgasmo recién, que la había dejado sin aliento y desparramada en la cama. Lo mejor de ella en ese momento era su expresión, relajada, como si estuviese en las nubes. El aire cargado con el aroma de su excitación, y su respiración entrecortada llenan el silencio de la habitación. Sonrió complacido jurándose que la haría pasar muchas noches más así, por ahora solo ma