—¿Te escapaste? —Aún seguía abrazada a Alex; no sabía muy bien cuánto tiempo había pasado, pero él tampoco había tenido ningún interés en separarse de mí.
Sí, lo pude notar.
—Mis padres creen que estoy en casa de Mónica. —Respondo en voz baja, separándome lentamente de su cuerpo.
Ni siquiera quería levantar la mirada; sabía que estaría viéndome con desaprobación.
Estaba arriesgando mucho aquí.
—Liv...
—Quería verte. —Mis palabras lo paralizan por unos pocos segundos, que para mí fueron eternos.