—¿Quieres un poco de agua? —Teresa me miraba con ojos brillantes mientras asentía y se sentaba en la cama. Hacía pocos minutos que había despertado y daba la casualidad de que me encontraba en su habitación guardando una ropa que Micaela había lavado. Entre los tres nos habíamos dividido las tareas del hogar para poder terminar temprano.
Qué bueno que vine, o si no, Micaela y Alex habrían pasado demasiado tiempo juntos.
—Toma.
¿Qué?
¿Tienes celos?
—Gracias, cariño. —Apenas prueba un sorbo, per