Después de casarme con el hombre que mi padre eligió para mí, formamos una familia.
Al año siguiente, llegaron nuestros mellizos: una niña y un niño.
Cuando cumplieron tres años, regresé con mis padres a nuestro país de origen.
Pisar esta tierra de nuevo removió muchas cosas dentro de mí.
Pero ya no era la misma.
La última vez que estuve aquí, me fui llena de heridas y resignación.
Hoy, regresaba acompañada de quienes me aman de verdad:
unos padres que darían todo por mí, un esposo que me respet