Chase se asustó al escuchar lo que Aleksander decía; incluso yo me mostraba sorprendida por la manera tan acelerada que tenía de hacer las cosas.
—Aleksander, ¿No crees que estás queriendo hacer todo esto muy de prisa? Deberías tener calma; ni siquiera le diste tiempo a Chase de tomar asiento de un viaje tan lejano como lo es el pueblo de San Andrés.
—No le veo sentido a seguir alargando esto, así que lo mejor es venir a resolver las cosas de una vez. Mi papá ya sabe que nos vamos a divorciar y, dado que Chase se encuentra aquí, pues es que vamos a aprovechar su presencia.
Al parecer, él quería deshacerse de mí de una vez por todas. Qué tonta que fui al pensar en que las cosas iban a cambiar de alguna manera y todo iba a ser a mi favor.
—Está bien, entonces hay que divorciarnos cuanto antes. Que Chase haga el documento; tú te encargas de pagarle los honorarios, pues al final de cuentas, quién más quiere un divorcio inmediato pues eres tú y nadie más que tú.
Me senté en el sofá para pro