Un silencio pesado se instaló entre nosotros; sentí como una ráfaga de viento venía acariciando mi rostro y podía escuchar el palpitar agitado de mi corazón.
—Así que ustedes me dicen si se encuentran de acuerdo con todo esto —los ojos de Aleksander fueron directos donde las chicas—; en caso de que no lo miren conveniente, pues bien se puede llegar a un acuerdo.
—¿Y cuánto nos piensas cobrar de alquiler? —Moni hizo la pregunta que todos se estaban haciendo, incluso yo —porque la renta de este ti