—Escucha, cariño —ella se sentó en la mesita que nos separaba y tomó mis manos—. Comprendo que tu vida no ha sido fácil en absoluto y es comprensible que lo hagas. Ahora te digo que de alguna manera Dios o el destino, en lo que sea que quieras creer, logró conspirar para que a tu vida llegue el amor de alguna manera.
—No lo sé, sinceramente no quiero creer en cosas que al final de cuentas no les pongo cuidado. El amor romántico para mí nunca ha existido; siento que no existe una persona en este