La puerta del baño se abrió y fue ahí donde Aleksander entró vuelto loco. Él comenzó a llamarme, pero yo me encontraba recostada en el baño.
—No sé qué es lo que voy a hacer, siendo sincera. No esperaba que el embarazo se diera; es increíble la mala suerte que tengo.
—No te encuentras sola —Aleksander me abrazó con fuerza —te lo juro que estaré a tu lado en todo momento.
—¿A quién quieres engañar, Aleksander? —me aparté de su lado —sabemos bien que me encuentro casada contigo solo porque las niñ