Aquella noche, Nicolás se emborrachó.
A la mañana siguiente, cuando desperté, encontré un mensaje suyo:
“Sofía, te deseo un futuro brillante.”
Le envié una respuesta:
“La próxima vez que visites la Manada de Plata, te invitaré a cenar y te mostraré las flores.”
Esa misma noche respondió:
“La cena suena genial, pero paso de las flores.
Era un verdadero Beta, su habilidad para leer a los lobos era impecable.
En los días siguientes, Fidel se volvió cada vez más atento conmigo, trayéndome constantem