León levantó la vista, con los ojos rojos y visiblemente agotado por la falta de sueño.
—¡Habla!
Franklin empujó un iPad hacia él.
En la pantalla, se veía claramente el diagrama de flujo de los datos.
—La fuente de la filtración no fue un ataque externo —dijo Franklin—. Los datos fueron transferidos a un servidor encriptado a través de un puerto autorizado interno. Y la IP del servidor que rastreamos nos lleva a una empresa offshore bajo el nombre del Grupo Harrington.
León se quedó mirando la p