Thor
Después de tener un sabroso polvo con ella, estamos perezosamente tumbados en la cama, uno frente al otro, simplemente mirándonos en silencio. Y por primera vez sus dedos se afanan en hacer pequeños círculos sobre mi piel. El tacto también es muy agradable y relajante, y me tomo mi tiempo para disfrutar de cada minuto de este momento sólo nuestro. Sé que sus pensamientos no están exactamente aquí ahora y confieso que me da miedo incluso preguntarle qué está pensando. Conozco bien a Nina