Nina
Hoy el día amaneció diferente. En lugar de despertarme con tus besos y ese sexo matutino que tanto me gusta, me encontré con tu lado de la cama vacío y mi habitación invadida por las mujeres de la casa, entre ellas Julia embarazada. Me obligaron a salir de la cama, darme una ducha rápida y no pude ni tomar un sorbo de café, pronto estábamos ya en la calle. No pasa nada porque sean casi las diez de la mañana y no es que no me gusten nuestras citas. De hecho, me encantan esos momentos tan f