—¿Crees que es así de fácil? —pregunte mientras me separaba de él.
—¿No es lo que quieres?, vamos, no te hagas la inocente.
—Ese es el problema, que no es lo que yo quiero.
—Te había dicho ya lo que solo podía ofrecerte.
—Lo sé y no es lo que quiero para mí. Espero lo puedas entender.
—La verdad no—. Tomaba una botella de vino y se servía en una copa—, ¿quieres?
—No tomo.
—¿Segura?, ya que supe que si tomaste en la fiesta de los Robles.
—Veo que sabes muchas cosas de mí y yo no sé dé ti. Eso me