—¿Estás segura?
—Sí.
Ricardo la soltó enseguida y vio como empezaba a ir en diagonal. Magnolia cogió casualmente a Ricardo para estabilizarse, ¡no podía permitirse caerse ahora!
—¡Magnolia, suéltate!
Magnolia levantó la vista y se dio cuenta de que le había tirado de la corbata, tenía la cara roja Ricardo.
Magnolia esbozó una sonrisa de satisfacción, fingiendo estar borracha, no le soltó la mano, —Ouch, me duela la cabeza, casi me caigo.
Ricardo casi le faltaba el aire, alargó la mano para coger