Magnolia se quedó quieta, mirando de un lado a otro a los dos hombres que estaban a su lado.
Uno era Rodrigo y el otro, Ricardo.
Frunció el ceño Magnolia, —bueno, suéltenme.
Pero nadie se movió, y los ojos de Ricardo se entrecerraron ligeramente mientras se dirigía a Rodrigo, —¿Qué intentas hacer a mi prima?
Rodrigo le soltó la mano al instante y se apresuró a servirle a Magnolia un vaso de agua. —Magnolia, deberías beber un poco de agua.
—Gracias.
Magnolia quiso ir a servirse el agua y miró la