Resentimiento y Algo mas...
En otra parte de la villa, en la sala de seguridad tenuemente iluminada, Vincenzo observaba la pantalla con la mandíbula tan apretada que le dolía. El vaso de whisky en su mano estaba a punto de romperse. Cada beso, cada caricia, cada palabra posesiva de Dante se clavaba en su pecho como un puñal.
Amaba a Valentina, el lo admitía en silencio, en la oscuridad de esa habitación. La amaba con una intensidad que lo consumía, que lo hacía cometer errores. Y ver cómo Dante la marcaba, cómo la besab