15. ¿Celosa?
Pov Edana
Kaelor no se movió en ningún momento; solo me observaba con esa calma que no presagiaba nada bueno.
Ya sabía que ganarle iba a ser complicado, pero no imposible. Siempre iba dos pasos delante de mí, pues yo iba a tener que usar todas mis cartas para ser más rápida.
Siguiendo el consejo de esa bruja, comencé a soltar las tiras del vestido a mi espalda, sin prisa, mirando fijamente ese dorado hipnótico que no se había apartado de mí.
Mis dedos se movían lentos, deliberados, aflojando ca