21. Nadie saldría con vida
Pov Narrador
Edana no podía apartar la mirada de aquel lobo.
Ya no era miedo lo que sentía, era la certeza de que estaba frente a algo con lo que jamás podría enfrentarse.
Fue en ese momento, cuando recordó las palabras de Samara.
Lobos peores. Mucho más fuertes. No eran comunes. Y justo ahora tenía uno frente a ella.
El fuego se desliza por su pelaje como una suave tela de seda; era tan irreal, tan hermoso, que nadie pensaría que aquellas bestias habían nacido para matar.
El enorme lobo