CAPÍTULO 92: UN PUÑAL EN LA ESPALDA
Théo
La nieve cae en copos silenciosos mientras mi visión se nubla en medio de la batalla. La fuerza invisible con la que me somete me atrae contra el suelo sin que pueda hacer nada, no puedo mover ni un solo músculo.
De repente siento la misma fuerza obligarme a quedar boca arriba. Por más que rujo y clavo mis garras en la roca dura, no soy capaz de liberarme.
—¡Déjame ir, maldit0! —bramo con furia. Mi garganta se desgarra debido a los gritos, pero él no está