Théo
El solsticio se convirtió rápidamente en una celebración incómoda. No puedo creer que el pueblo haya perdido tanto el respeto por mí como para atreverse a hacer algo así sin temor a las represalias.
Me encuentro sentado en el trono en este momento mientras jugueteo con un pequeño regalo de parte de la lideresa de las ninfas. Los nobles de todas partes están bebiendo y comiendo en las mesas sin darle más relevancia al asunto, pero yo no puedo quedarme tranquilo.
Me molesta el hecho de que