Evadne
Las palabras de la Omega me dejan dándole más vueltas al asunto del necesario. Esa noche me voy a dormir con la incertidumbre agobiando mis sueños, convirtiéndolos en pesadillas. El ataque de aquel día vuelve a mi memoria y la angustia de estar siendo asediada de nuevo hace que me despierte al día siguiente con un grito desgarrador y el sudor chorreando por mi frente como si hubiera estado corriendo por el bosque.
—¡Evadne! ¿Estás bien? —me pregunta Théo al verme pálida y sentada en la c