Evadne
—¿Es eso cierto? —pregunta Théo sosteniendo mi quijada entre sus dedos. Ni siquiera le importa que mi boca apeste a vómito.
Me alejo de él y por consiguiente del charco maloliente que está en el suelo, tomo de forma brusca a la Omega boca floja y ejerzo más presión de la que debería en su brazo.
—No repitas esas cosas fuera de aquí, yo no estoy embarazada —digo con firmeza.
De pronto siento un movimiento en mi vientre, como si mi cachorro hubiese escuchado que lo acabo de negar. No quier