Mundo ficciónIniciar sesión—Pero entonces… ¿cómo se mantienen sus propias tropas? —preguntó Nefertari. Si ellos cortaban las rutas, ¿cómo alimentaban a su propio ejército? No era lógico.
—Tienen un proveedor, Princesa. Un fantasma del norte. Usa rutas antiguas, olvidadas. Otro de mis informantes, que ha visto más desiertos que camellos, me confirmó que solo los contrabandistas más viejos las recuerdan. No pagan con oro, sino con favores. Y silencio. ¿Un proveedor del norte? —¿Quién es este hombre? —Corre el rumor… que le llaman ‘El Halcón Blanco’ —contestó Hassan—. Un antiguo lobo del desierto, daban por muerto hace años. Nadie sabía que seguía vivo. O que se atrevería a cruzar el desierto por rutas tan peligrosas. Sus caravanas son pequeñas, nocturnas, y mi informante dice que los hombres de ese lobo del desierto son pocos, pero muy peligrosos. Nefertari se levantó de su asiento, el Halcón Blanco, un contrabandista legendari






