Mundo ficciónIniciar sesiónUn aullido se alzó desde el corazón del desierto. Nakht giró la cabeza, su mirada se encontró con un espectáculo terrible. No venían de frente, sino de los flancos. Emergiendo del terreno, como fantasmas de la arena, los batallones de lanceros de Khafra rugieron con una furia atronadora. Habían pasado la noche escondidos en las fisuras de la meseta, camuflados por la bruma matinal y la propia arena. La sorpresa fue completa. La formación de Nakht, anclada en su fe y con la atención puesta al frente, tenía su flanco expuesto. Fue una trampa brutalmente eficiente.
La carga fue devastadora. Las formaciones de los soldados rebeldes, sorprendidos y desorganizados, se deshicieron como un telar deshilachado. Las lanzas de los lanceros de Khafra se hundieron en la carne, una y otra vez. Los gritos de los heridos y los moribundos se unieron al rugido de los batallones. El pánico cundió. No era una batalla de hombre contra hombre, sino una masacre. Los arqueros del ejército r






