Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche era un manto espeso de terciopelo negro que se aferraba a las rocas escarpadas del desierto ocultando las dunas y las crestas como secretos inconfesables. A unos pocos kilómetros de la meseta de Geb, donde Imhotep había fortificado su campamento principal, se alzaba una fortificación secundaria. No era una gran fortaleza, sino una serie de muros bajos y empalizadas de madera, construidas con prisa y destinadas a proteger una ruta de suministro menor.
Ahmose se movía






