Mundo ficciónIniciar sesiónYa llevaban dos semanas de guerra de desgaste, de golpes rápidos y retiradas estratégicas. Los hombres de Imhotep, bajo el mando del General Nakht, eran feroces, sí, pero también predecibles en su brutalidad. El campamento rebelde en la meseta de Geb se mantenía firme, pero la tensión y la impaciencia comenzaban a corroer las filas de los fanáticos. El Visir Paser y Ahmose lo sabían, lo sentían en el aire.
Se encontraban en una pequeña elevación, oculta por un afloramiento rocoso, desde donde observaban el flanco sur del campamento enemigo. El Visir Paser, con sus túnicas manchadas de polvo, señalaba con un bastón un punto en el horizonte, mientras Ahmose, con su armadura de cuero bruñida y el casco bajo el brazo, seguía sus indicaciones. Khafra esperaba órdenes a unos pasos, al igual que el Capitán Nebu. —Los exploradores confirman, mi Comandante —dijo Paser—. La división de avanzada de Nakht. Tres mil hombres. Patrullan esa ruta. Siempre a la mism






