Mundo ficciónIniciar sesiónEn el mercado las conversaciones no eran ya sobre el precio de los dátiles o la calidad del lino, sino sobre la guerra. Y entre la multitud, una figura discreta se movía con la fluidez de un pez en el Nilo, una joven doncella con el rostro velado y ojos que parecían ver más allá de las apariencias. Era Kamilah.
Se detuvo junto a un puesto de ánforas, donde dos mujeres ancianas, con sus cestos vacíos, intercambiaban lamentos. —Dicen que el Comandante






