Mundo ficciónIniciar sesiónEl calor de la mañana se aferraba a los callejones de Menfis. El mercado, que en otros tiempos bullía con el clamor alegre de los mercaderes y el regateo de las amas de casa, ahora era un nido de susurros y miradas furtivas. Los puestos seguían allí, los colores brillantes de las telas, el aroma a especias y el dulzor de los dátiles, pero el espíritu había cambiado. Una zozobra fría se aferraba a cada corazón.
En el puesto de cerámicas, un artesano colocó un ánfora con u






