Capitulo 118

El palacio de Nefertari, una vez un refugio de seda y perfumes, había mutado en un hervidero de actividad tensa. El aire ya no olía a jazmín, sino a hierbas medicinales, a lino crudo y al incierto aroma del miedo que se aferraba a los corazones de los sirvientes. Los gritos lejanos del campo de batalla, amortiguados por las murallas de Menfis, no llegaban directamente, pero igual manera se sentía en el aire.

Nefertari se movía entre el caos, su figura esbelta contrastaba con la robustez de los fardos y las camillas improvisadas. No había un solo momento de descanso. El deber que antes había sentido como una cadena de oro ahora se revelaba como una armadura. La separación de Ahmose, la incertidumbre de su destino en la guerra que se libraba más allá de las murallas, era una punzada constante en su pecho, pero la convirtió en el motor de su compasión.

En el gran salón, transformado en un improvisado centro de acopio, las doncellas y algunos sirvientes
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App