60.
—¡Ya basta! —grita Carlos cubriéndose los oídos, tratando de ignorar esas palabras llenas de lascivia que arroja su madre.
—Ya te dije, un doctor la revisará… si tuvo relaciones con ese mercader, vete haciendo a la idea de que esa mujer saldrá de tu vida, ¿entiendes? —Con esa última advertencia, la reina sigue su camino.
Sus tacones suenan en la habitación, ante el silencio del príncipe que parece empezar a llenarse de dudas, angustiarse por todas las posibilidades. Su cuento de hadas empieza