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—¿Eso crees? Yo no lo creo, al contrario… Haré un verdadero cambio, obtendré el poder de esta maldita piedra, volveré a su gloria al antiguo y destruido reino y después… Una guerra contra esos malditos humanos —dice Adewale con una sonrisa amplia—. Mis hombres, creaciones mías, invadirán las playas, atacarán a todo humano que se atraviese en su camino, mientras los tritones, sirenas y cecaelidos destruirán los barcos.
»Los tiburones y ballenas se moverán a mi voluntad y acabarán con cada navío