Era…diferente a lo que ella esperaba.
El tío tomó su mano, pero en vez de estrecharla, la giró para que la palma quedara hacia abajo y le besó el dorso con un gesto seductor.
Evan y Abbey se quedaron pasmados, pero el joven CEO apartó a su novia de su tío rápidamente y le espetó:—Sigues siendo el mismo de siempre, no has cambiado nada, tío.
—¿Qué pasa?—se burló el tío—. ¿Te pones celoso ahora?
Evan chasqueó la lengua, molesto.
—¿Por qué estamos aquí? ¿Cómo nos trajiste dormidos? ¿Y mi mansión?