—Por cierto, preciosa…—Evan aprovechó que ya tenían las manos entrelazadas, la estiró hacia él y se dejó caer en el sofá. Abbey chilló por el repentino movimiento y porque ahora se encontraba acostada encima del pecho de su prometido—. Un beso en la mejilla no será suficiente para mantenerme despierto.
—¿Eh?—Abbey subió ambas cejas.
—Dame algo más sustancioso—el joven CEO sonrió y rozó sus dedos encima de los labios de su novia—. Un beso más profundo.
Abbey se encendió de pies a cabeza. Se volv