A través de la pantalla de su celular, Evan vio con asombro cómo su prometida se enfrentaba al peligro. Abbey estaba secuestrada y atada a una silla, pero no se rendía ante su captor. Ella le transmitía confianza y amor con su mirada, que le impulsaba a actuar. Se dio un golpe en la cara, tan duro que Abbey se estremeció al verlo.
La mejilla le quedó ardiendo y roja, un constante recordatorio para poner los pies en la tierra y solucionar el problema. No serviría de nada si se quedaba en el asie