Evan se esforzaba por prestar atención a las palabras de uno de los inversionistas, que le hablaba con entusiasmo de un proyecto a largo plazo. Sostenía una copa de champán en las manos, pero no había probado ni un sorbo. El edificio estaba atestado de gente, vestida con trajes elegantes y joyas ostentosas. Era una fiesta empresarial, y Evan tenía que estar allí, sonriendo y asintiendo, como si le importara algo más que su trabajo.
Pero en el fondo de su mente, solo había una persona que ocupab