Evan estaba harto del tráfico. Llevaba media hora atrapado en el mismo lugar, sin poder avanzar más que unos pocos metros. Miraba con frustración el reloj de su celular, que marcaba que ya era muy tarde en la noche. Quería llegar a la casa de Mercy, donde lo esperaba su prometida Abbey, la mujer de su vida. Pero ella tampoco le había enviado ningún mensaje ni llamada desde hace unas horas, y él se preguntaba si estaría bien.
Stephen, su mayordomo y ahora chófer, mientras Robert se recuperaba, l