Abbey mordió con algo de rabia su deliciosa hamburguesa.
—¿Qué les pasa a esos malditos niños ricos? ¿Diciéndome plebeya y clase baja? ¿Se creen los aliados de la Reina Isabel?
Estaba descargando su furia comiendo una hamburguesa bien grande, esponjosa, caliente y que goteaba grasa, de esas hamburguesas que si alguna de sus doncellas la veía comer, le daría algún síncope.
La gente que pasaba frente al carrito de comida rápida, miraban con cierto asombro y algo de incredulidad como una niña de