El presentador en la isla tuvo que subir ambas cejas, jamás había visto una competencia tan reñida en todos sus años, probablemente la disputa terminaría pronto, ya que los únicos en la punta eran ese citadino y Sam.
Al mismo tiempo, en la otra isla, alejada de la competencia, Abbey miraba con preocupación el horizonte, los sirvientes comenzaron a meter cosas dentro de la cabaña y a correr de un lado a otro.
—¡El clima de repente empeoró!
Las nubes se arremolinaban justo por encima de su cabeza