—¡Por favor! ¡Deme a Abbey!
—¡Bajo ningún concepto!
Abbey que estaba sentada a unos metros de ambos, suspiro cansada.
¿A esto se refería con arreglar algo?
—Al menos deberías escucharme...
—No tengo ninguna obligación.
La abuela volteó la cara, obstinadamente.
—Cuando pensé que finalmente te habías ido y tomado una correcta decisión, te vuelvo a encontrar aquí. ¿Acaso nunca sabes rendirte?
—Rendirse es para débiles. Y podría acusarme de cualquier cosa menos de eso—Evan apretó el puño—. Podría