Capítulo 22: El infiltrado
La cerradura digital emitió un leve clic antes de sellarse. La oficina de Liam Macmillan quedó aislada del resto del bufete. El silencio era total, salvo por el leve zumbido del aire acondicionado y el golpeteo sutil de la lluvia contra los ventanales.
La ciudad seguía viva afuera, pero ahí dentro, en ese rincón de poder y estrategia, solo habitaba la desconfianza.
Elijah Macmillan, su tío, estaba de pie junto a la ventana, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.