El papel fino del cheque millonario descansaba sobre la barra de mármol negro de la cocina, reflejando el resplandor de las luces como un insulto directo a mi procedencia. Victoria Vardan mantenía su postura rígida y su porte sofisticado a escasos centímetros de distancia, observándome con una mirada analítica y perturbadora, que esperaba ver arrodillado mi orgullo y mis deseos de independencia.
La suma de fondos de inversión privados impresa en el documento era tan grande, que podría haber cam